02 enero, 2007

Salto al hiperespacio

Hola!

Como todos los bloggers aspiro a crear un blog que resulte interesante para todo el que lo quiera leer - fundamentalmente mi corrector ortográfico y yo. Espero conseguir mi propósito y romper las estadísticas que indican que un porcentaje muy elevado de los blogs creados apenas son actualizados y acaban siendo abandonados. Si bien aclaro, que no soy demasiado optimista dado que lo más parecido a una bitácora que he realizado, ha sido escribir en el diario que me regalaron para mi primera comunión. En dicho diario logré la insuperable marca de diez días escritos, contabilizando como anotaciones dos páginas en las que aparecen huellas digitales de lo que parece ser chocolate.

Con esta bitácora, pretendo aportar mi granito de arena para la popularización
del castellanismo. Pese a mi corta edad, me siento identificado con la defensa de Castilla y sus ciudadanos. Iré escribiendo todo aquello que me acontezca en tan noble y loable tarea.

El impulso definitivo para dejar de visitar páginas porno, leer el marca y escribir un blog, me lo facilitó esa maravillosa política que es Esperanza Aguirre, que declaró que los madrileños nos caracterizamos por no caracterizarnos por nada, no tener identidad, ni nada de nada. Desconozco si también considera que somos seres incorporeos formados por antimateria o hectoplasma.

Criterio político a la vista está que debemos tener poco puesto que las opciones que votamos, Esperanza y Simancas son
como para protagonizar The Rocky Politics Horror Show. Como ciudadano menor de edad, que no de entendimiento, del barrio de San Blas, Madrid, me sentí ofendido por tan argumentada declaración. Si a esta trivialidad le añadimos aspectos importantes como el ninguneo a que somos sometidos, la pérdida de nuestra identidad, mercadeo de votos, marginación en presupuestos estatales, despreocupación por los distintos problemas castellanos como la inseguridad de las urbes, envejecimiento y despoblación de los ámbitos rurales y etc etc me ví obligado a hacer algo, aún a costa de descuidar los deberes de sociales y recluir a los playmobil en su castillo.

De momento eso es todo, sin más me despido de la concurrencia (monitor, teclado, ratón y alfombrilla de mortadelo). En próximos capítulos, mostraré al público inexistente mis logros y fracasos.